'La RSC como parte del negocio', por Susana Gilabert

La pandemia ha supuesto un punto de inflexión en nuestra manera de vivir y de relacionarnos con el entorno. Ya nada es como antes, aunque si algo positivo hemos conseguido entre tanta desesperación es que ahora somos mejores personas. La necesidad ha agudizado el ingenio, nos hemos vuelto mas creativos y hemos empoderado el trabajo en equipo, juntos somos mejores. En esta nueva realidad, hemos aprendido a priorizar las distintas facetas de nuestra vida cotidiana dando preferencia a la familia y todo aquello que nos hace sentir bien. Y dentro de esto último, se encuentra el mundo en el que vivimos.

Los últimos incidentes meteorológicos nos hacen constatar que algo no estamos haciendo bien, hemos roto el mundo y no nos lo podemos permitir. ¡Ya no! Es por ello, por lo que las empresas estamos obligadas a incorporar la Responsabilidad Social Corporativa en nuestras soluciones de negocios y sino lo hacemos, sin duda nos quedaremos atrás, ya no solo por nosotros sino porque es el usuario quien decide y no va a admitir que ningún actor que se llame digital se preste a aportar soluciones y/o servicios que no sean eco-responsables.

En Econocom trabajamos desde hace mas de 48 años en RSC, ya que el reacondicionamiento de los equipos está implícito a la finalización de los contratos de arrendamiento con nuestros clientes. Siempre la economía circular ha formado parte de nuestra filosofía de negocio

Nuestros clientes son eco-responsables, consideran el renting tecnológico como una solución financiera que permite ofrecer una segunda vida a esos equipos, evitando su desperdicio y permitiendo una oportunidad de negocio o beneficio.

Somos conscientes que el teletrabajo ha venido para quedarse y desde Econocom creemos firmemente en las soluciones “as a service”, en cloud como estructura ligera, sin oficina y con desplazamientos contados, y cuya aplicación flexible en la movilidad, convierte a las empresas de facto, en sostenibles.

Igualmente, analizamos nuestra huella ambiental de nuestra actividad digital para que cada acción que hagamos no tenga un impacto negativo sobre el planeta. Un 3% de las emisiones de CO2 provienen del entorno TIC. Cada foto o email almacenado en la nube suman al calentamiento global. Para darse cuenta de la enorme dimensión del problema, solo hay que pensar en la cantidad de servidores que hay por todo el planeta para sostener los miles de servicios que usamos a diario.

En los últimos 4 años, hemos conseguido reducir un 50% nuestra huella de carbono digital, aunque se puede hacer mucho más. Es por ello, que una de las iniciativas lanzadas entre nuestros más de 9.000 colaboradores en 18 países, es la campaña ‘CyberCleanUp’, que consiste en proporcionar una serie de medidas en torno al uso del e-mail y el borrado de datos con el objetivo de reducir hasta un 5% más nuestro impacto medioambiental. Econocom junto al esfuerzo de nuestros equipos ha contribuido con la reforestación de los bosques plantando mas de 2.000 árboles.

Esto solo acaba de empezar y es responsabilidad de cada uno de nosotros continuar descarbonizando la tecnología. Los correos que archivamos, sobre todo con adjuntos, se mantienen en los data centers que, a su vez, utilizan energía y producen CO2. O incluso cada búsqueda que realizamos en Google impacta sobre el medio ambiente. Debemos acabar con la falsa percepción de que lo que hacemos en entornos digitales contamina poco y comenzar por aportar nuestro granito de arena para reducir la huella de carbono.

Pequeñas acciones cotidianas como limpiar los dispositivos de vídeo e imágenes que ya no utilicemos, borrar correos electrónicos antiguos o desinstalar aplicaciones que ya no uses, pueden suponer a gran escala, una reducción considerable de emisiones de carbono.

Desde Econocom creemos firmemente que nuestras acciones y soluciones ofrecidas al mercado pueden marcar la diferencia, empecemos por tomar conciencia y aplicar pequeños cambios, ¡Cuidemos de nuestro planeta tanto como cuidamos de nuestros seres queridos!

Artículo publicado en el especial de octubre de la revista Computing