Los museos y las exposiciones son espacios para descubrir, aprender y emocionarse. Sin embargo, una parte importante de la población continúa encontrando barreras físicas, sensoriales, cognitivas o comunicativas que dificultan su acceso a la cultura, y la tecnología en la museografía puede ayudar a muchos visitantes.
Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1.300 millones de personas —el 16 % de la población mundial— viven con una discapacidad significativa. Es decir, aproximadamente una de cada seis personas. Estas cifras demuestran que la accesibilidad en museos no puede considerarse una medida excepcional: debe formar parte del diseño habitual de cualquier espacio cultural.
Un museo accesible no es únicamente aquel que cuenta con una rampa. La accesibilidad también implica poder orientarse, comprender los contenidos, interactuar con las obras y recorrer las salas con seguridad y autonomía. Para conseguirlo es necesario combinar arquitectura, tecnología, comunicación y experiencias multisensoriales.
¿Qué significa realmente la accesibilidad en museos?
La accesibilidad debe estar presente durante toda la experiencia del visitante: desde que consulta la página web o compra una entrada hasta que abandona el edificio, por ejemplo:
- Información previa accesible.
- Reserva y compra de entradas sin barreras.
- Acceso adecuado al edificio.
- Recepción y atención inclusivas.
- Recorridos amplios, comprensibles y seguros.
- Contenidos disponibles en diferentes formatos.
- Recursos para personas con discapacidad visual o auditiva.
- Espacios de descanso y regulación sensorial.
- Sistemas de emergencia visuales, sonoros y táctiles.
No sirve de mucho disponer de una entrada accesible si después las vitrinas están demasiado altas, los pasillos son estrechos, los vídeos no tienen subtítulos o la información solo puede leerse en pequeñas cartelas impresas. En España, el Real Decreto 193/2023 regula las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso a bienes y servicios disponibles al público. La norma contempla la realización de ajustes razonables que permitan a las personas con discapacidad utilizar instalaciones y servicios en condiciones de igualdad.
Accesibilidad en exposiciones: ¿qué barreras encuentran los visitantes?
Antes de buscar soluciones, es necesario identificar las barreras que pueden aparecer en una exposición o museo. Estas no afectan exclusivamente a personas con una discapacidad reconocida, también pueden dificultar la visita a personas mayores, familias con carritos infantiles, visitantes con lesiones temporales o personas con dificultades de comprensión.
Barreras físicas
Las personas con movilidad reducida pueden encontrarse con escalones, puertas pesadas, rampas inadecuadas, pasillos estrechos o falta de espacio para maniobrar con una silla de ruedas.
También pueden existir vitrinas, pantallas, mostradores o elementos interactivos situados a una altura poco accesible. La ausencia de bancos y zonas de descanso es otra dificultad frecuente, especialmente en recorridos largos.
Barreras visuales
Las personas ciegas o con baja visión pueden tener dificultades para localizar las salas, reconocer cambios de nivel, encontrar un código QR o acceder a contenidos que se presentan exclusivamente mediante imágenes.
Las tipografías pequeñas, un contraste insuficiente, los reflejos sobre vitrinas y una iluminación mal planificada también reducen la legibilidad.
Barreras auditivas
Los audiovisuales sin subtítulos, la ausencia de lengua de signos, una acústica deficiente o el exceso de ruido ambiental pueden impedir que una persona sorda o con pérdida auditiva comprenda el contenido. También deben tenerse en cuenta las alarmas y los avisos de emergencia. Si se transmiten únicamente mediante sonido, una parte de los visitantes podría no recibirlos.
Barreras cognitivas y sensoriales
Un recorrido confuso, el exceso de información, los textos demasiado técnicos o la falta de señalización clara pueden afectar a personas con dificultades cognitivas. Por su parte, la iluminación parpadeante, los sonidos inesperados, los olores intensos o los cambios bruscos de temperatura pueden provocar sobrecarga sensorial, ansiedad, migrañas o malestar.
Tecnología en la museografía para discapacidad sensorial: soluciones auditivas
La museografía que incluye discapacidad sensorial debe permitir que una misma información pueda recibirse por distintos canales. Si un contenido es sonoro, debe contar con una alternativa visual, y si es exclusivamente visual, necesita una alternativa auditiva o táctil.
Bucle magnético o lazo de inducción
El bucle magnético, también conocido como lazo de inducción magnética, es un sistema que transmite el sonido directamente a los audífonos o implantes cocleares compatibles, siendo su principal ventaja que reduce el ruido ambiental y mejora la claridad del habla, y puede instalarse en:
- Taquillas y mostradores de información.
- Salas de conferencias.
- Auditorios.
- Espacios para visitas guiadas.
- Puntos de atención al visitante.
- Audioguías y otros dispositivos individuales.
La instalación debe estar correctamente señalizada mediante el símbolo internacional correspondiente.
El Museo Nacional del Prado es un ejemplo de aplicación de estos recursos, y dispone de audiodescripciones de 53 obras maestras, libros táctiles y una reproducción táctil de Las meninas.
Subtítulos y lengua de signos
Todos los vídeos de una exposición deberían contar con subtítulos. No basta con transcribir los diálogos: también es importante identificar la música, los sonidos ambientales y cualquier información sonora relevante:
- Vídeos en lengua de signos española.
- Transcripciones descargables.
- Guías multimedia con volumen regulable.
- Avisos escritos en pantallas.
- Alarmas luminosas complementarias a las señales acústicas.
- Visitas guiadas con intérprete de lengua de signos.
Tiflología y accesibilidad para personas con discapacidad visual
La tiflología es el ámbito de conocimiento relacionado con las condiciones, técnicas y recursos destinados a favorecer la autonomía y la inclusión de las personas ciegas o con baja visión. Aplicada a museos y exposiciones, permite trasladar contenidos visuales a formatos táctiles, auditivos o digitales. Algunos de los recursos tiflológicos más útiles son:
- Maquetas táctiles de edificios y espacios.
- Reproducciones tridimensionales de obras.
- Relieves que representen pinturas, mapas o composiciones.
- Planos tactovisuales.
- Cartelas en braille y macrotipo.
- Audiodescripciones.
- Itinerarios podotáctiles.
- Muestras de materiales y texturas.
- Piezas originales o reproducciones que puedan tocarse.
El braille es un recurso importante, pero no debe ser la única respuesta, ya que no todas las personas con discapacidad visual lo utilizan, muchas necesitan textos ampliados, contrastes elevados, información sonora o contenidos compatibles con lectores de pantalla.
Por ejemplo, una pintura puede explicarse mediante una audiodescripción que detalle su composición, un relieve que represente la posición de los personajes y una selección de materiales que permita conocer las texturas asociadas a la obra.
Códigos QR accesibles: mucho más que colocar un enlace
Los códigos QR son una solución económica y flexible para ampliar los contenidos de una exposición. Pueden conducir a:
- Audiodescripciones.
- Vídeos subtitulados.
- Contenido en lengua de signos.
- Textos en lectura fácil.
- Versiones con letra ampliada.
- Información en varios idiomas.
- Transcripciones.
- Imágenes con descripción alternativa.
Sin embargo, colocar un código QR no convierte automáticamente una exposición en accesible. El código debe situarse en un lugar previsible y alcanzable, tener suficiente contraste y estar acompañado por una indicación clara sobre el contenido al que conduce.
La página de destino también debe ser accesible y compatible con lectores de pantalla. Además, el museo debería proporcionar una alternativa para quienes no dispongan de teléfono móvil, batería o conexión a internet.
NaviLens para la orientación y el acceso a la información
NaviLens es un sistema de señalización digital diseñado inicialmente para facilitar la orientación de personas ciegas o con baja visión. Sus códigos de colores pueden detectarse sin necesidad de enfocarlos con precisión, algo especialmente útil cuando el visitante desconoce dónde está situada la señal.
Según la información facilitada por NaviLens, sus códigos:
- Pueden detectarse desde una distancia hasta 12 veces superior a la de un QR convencional.
- Ofrecen un ángulo de captura de hasta 160 grados.
- Se detectan en menos de un segundo.
- Permiten proporcionar contenidos leídos por voz en 42 idiomas.
Estas características pueden utilizarse para identificar entradas, salas, obras, ascensores, aseos, salidas y puntos de atención.
En el Canadian Museum of Immigration at Pier 21, en Halifax, se han integrado cerca de cien códigos en galerías, accesos, espacios históricos y servicios. Así, el visitante puede recibir indicaciones por voz y consultar información en diferentes idiomas.
Los códigos QR y NaviLens no tienen por qué ser soluciones excluyentes. Pueden combinarse con señalización física, planos táctiles, audioguías y atención personal para crear recorridos más completos.
Espacios amplios, rampas y recorridos accesibles
La accesibilidad en exposiciones comienza por la posibilidad de entrar y desplazarse de manera segura. Los recorridos deben ser continuos, comprensibles y estar libres de obstáculos.
Un proyecto accesible debe contemplar:
- Entradas sin escalones o con una alternativa equivalente.
- Rampas con pendiente y protección adecuadas.
- Pasillos suficientemente amplios.
- Espacios de giro y aproximación para sillas de ruedas.
- Ascensores accesibles y bien señalizados.
- Puertas fáciles de abrir.
- Mostradores a diferentes alturas.
- Vitrinas visibles tanto de pie como desde una silla.
- Pantallas y controles al alcance de distintos usuarios.
- Suelos estables, antideslizantes y sin reflejos.
- Bancos con respaldo y reposabrazos.
- Zonas de descanso distribuidas por el recorrido.
- Salidas y protocolos de emergencia accesibles.
Las dimensiones y pendientes deben definirse de acuerdo con el Código Técnico de la Edificación y con la normativa estatal, autonómica y municipal aplicable a cada espacio.
También es importante pensar en la distribución de las salas. Las peanas, bancos, vitrinas o elementos escenográficos no deberían invadir los itinerarios ni convertirse en obstáculos difíciles de detectar.
Utilizar el olor, el tacto y la temperatura en una exposición
La accesibilidad sensorial no consiste únicamente en compensar una limitación. También permite crear experiencias más ricas mediante estímulos que complementan la información visual.
El olor como recurso interpretativo
El olor puede ayudar a explicar un periodo histórico, un paisaje o un proceso de producción. Por ejemplo:
- Especias en una exposición sobre rutas comerciales.
- Aroma de madera en un espacio dedicado a oficios tradicionales.
- Olores de plantas en una exposición botánica.
- Aromas marinos en contenidos relacionados con la navegación.
- Olores asociados a productos o procesos artesanales.
El tacto y las texturas
Las reproducciones manipulables permiten conocer formas que, de otra manera, solo podrían observarse visualmente. Los visitantes pueden tocar réplicas, relieves, tejidos, piedras, metales, cerámicas o maderas.
Estas experiencias no solo benefician a personas con discapacidad visual. También favorecen el aprendizaje infantil y ayudan a comprender conceptos complejos.
La temperatura como parte del relato
La temperatura puede utilizarse de forma localizada para representar un clima o una sensación concreta. Una superficie fría puede ayudar a interpretar determinados materiales; una corriente de aire controlada puede acompañar la explicación de un paisaje, y una variación térmica moderada puede reforzar una ambientación histórica o científica.
No obstante, los estímulos sensoriales deben ser opcionales, moderados y estar señalizados previamente. Los olores fuertes, los sonidos intensos o las variaciones térmicas pueden afectar a personas con alergias, hipersensibilidad sensorial, migrañas o determinadas condiciones de salud.
Una verdadera museografía integradora permite participar en la experiencia, pero también ofrece la posibilidad de evitar el estímulo y acceder al mismo contenido mediante otro formato.
Algunos casos de nuestros proyectos de museografía integradora e interactiva.
La accesibilidad puede abordarse mediante soluciones diferentes en función del edificio, la colección y las necesidades de sus visitantes, estos son algunos casos de éxito en que hemos participado y que muestran algunas de las posibilidades:
Picasso: Ciencia y caridad
La ejecución de esta exposición, supuso para nosotros el poder incluir recursos tecnológicos que permiten interactuar con las obras a través de pantallas táctiles, que reproducen gigafotos, permitiendo su visualización en ampliaciones de gran formato para investigar en el carácter de las obras, apreciando las distintas capas de pintura, el trazo, y dirección de la pincelada, así como las distintas texturas de la obra, y muestras reales físicas de pigmentos.
Interactivo Museo Picasso
Gigafotos Picasso
Museo Nacional de Artes escénicas (MNAE)
Este proyecto de museografía, incluía reproducciones de maquinas manuales para el visitante, que permiten recrear efectos especiales usados en el pasado en las artes escénicas: aire, viento, lluvia, marea…
Reproducciones de maquinas interactivas
Soldados en la historia de España
Esta exposición que diseñamos para el Instituto de Historia y Cultura Militar, nos permitió incluir un corner tiflológico con piezas que permitían palparse «para leerse» a través de la textura y materiales de galones militares, monedas, condecoraciones, etc, también estaban acompañadas de cartelas en lenguaje Braille….
Aplicaciones móviles para museos
Tiflología y Braille
La Revolución Francesa
Este capitulo expositivo histórico está alojado en el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, y fue un encargo que nos realizó de la Comunidad de Madrid. Esta intervención de museografía interactiva incluía una vitrina con sonido auralizado que se podía escuchar con un QR desde el terminal del visitante, y una reconstrucción histórica olfativa a campo de batalla y pólvora que se acciona al utilizar la mano sobre un sensor.
Discapacidad sensorial en museos
Parque de las Culturas y de la Madre Tierra
Como consultores tecnológicos, la experiencia y propuesta museográfica “El abrazo de la Pachamama” creada por AVANZIA By Econocom, origino el primer parque virtual de Bolivia. Cuenta con un despliegue tecnológico de QR dinámicos para todos los públicos, accesible desde cualquier terminal móvil, permitiendo escuchar la narración de cada zona con sonido auralizado, y complementado con imágenes en 360º de una nutrida selección de fauna y botánica, con las que los visitantes, pueden fotografiarse y compartir las imágenes con familia y amigos, etiquetarse y compartir con la comunidad del parque la experiencia.
QR + Realidad Aumentada Bolivia
QR + Realidad Aumentada Costa Rica
Esencial Costa Rica
Una exposición performance en tarjetas orientado a patrimonio e identidad cultural en turismo, en este caso, diseñamos acciones promocionales de Costa Rica con New Link en Fitur, y creamos una forma de acercar el peculiar oso perezoso al terminal móvil del usuario que podía fotografiarse con el.
Una museografía accesible beneficia a todos
La accesibilidad en museos no consiste en incorporar una serie de elementos independientes para cumplir una normativa. Supone diseñar una experiencia en la que todas las personas puedan entrar, orientarse, comprender los contenidos y participar con la mayor autonomía posible.
El bucle magnético, las audiodescripciones, los recursos tiflológicos, los códigos QR, NaviLens, las rampas y los recorridos amplios son herramientas valiosas. El olor, el tacto y la temperatura también pueden enriquecer el relato cuando se utilizan de manera moderada, opcional y previamente señalizada.
Sin embargo, ninguna solución sirve para todas las personas ni para todas las situaciones. La verdadera museografía integradora combina diferentes formatos, permite elegir cómo acceder a la información y contempla la accesibilidad desde el comienzo del proyecto.
Incluir a personas con discapacidad en el diseño, realizar pruebas antes de la apertura y evaluar la experiencia después de la inauguración son pasos fundamentales. Así, los proyectos de museografía pueden convertirse en espacios culturales más comprensibles, seguros y estimulantes.
Avanzar en la accesibilidad de museos y exposiciones no solo elimina barreras: amplía las formas de descubrir una obra, comprender una historia y participar en la cultura.